*Sobre dicha piedra el estado ha esculpido su historia
Disruptivo Mx
Quien camina por el Centro Histórico de Oaxaca sabe que la ciudad tiene un brillo propio, un tono esmeralda que se enciende con la luz del sol o se torna misterioso bajo la lluvia.
Esa magia visual no es un accidente; es el reflejo de su cantera verde, la roca volcánica que ha dado forma a la identidad oaxaqueña desde hace siglos.
Hoy, esa belleza atemporal ha recibido el máximo reconocimiento científico y cultural a nivel global.
La Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) ha otorgado oficialmente a la cantera verde de Oaxaca la prestigiosa distinción de Heritage Stone (Piedra Patrimonial).
Este nombramiento internacional no solo premia a un material geológico, sino al alma misma de una de las ciudades más fascinantes y turísticas de México, colocándola al nivel de tesoros mundiales como el mármol de Carrara en Italia.
Un viaje en el tiempo a través de la arquitectura verde
Conocida formalmente en los círculos científicos como Oaxaca green tuff (toba verde de Oaxaca), esta piedra ha sido el lienzo sobre el cual se esculpió la historia del estado. Desde el siglo XVI, manos artesanas y maestros canteros la transformaron en majestuosos templos, conventos, plazas, fuentes y fachadas que hoy maravillan a miles de viajeros de todo el mundo.
Es, literalmente, el elemento que define la estética de la capital. De hecho, la propia IUGS destacó que las características físicas de esta roca permitieron el desarrollo de la arquitectura monumental que sirvió para que el Centro Histórico de Oaxaca y la Zona Arqueológica de Monte Albán fueran declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1987.
“Oaxaca se reconoce en el color, la textura y la historia de su cantera verde. Este nombramiento celebra una piedra, pero también la memoria de una ciudad, el trabajo de generaciones de canteros y la grandeza cultural de nuestro país”, resaltó Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura del Gobierno de México.
El esfuerzo científico detrás del tesoro oaxaqueño
Este logro internacional no llegó solo. Fue el fruto de una rigurosa investigación conjunta entre la UNAM (a través de la Facultad de Arquitectura y el Instituto de Geofísica) y el INAH. El proyecto, liderado por las especialistas Fernanda Martínez Camacho (INAH) y Nora Pérez Castellanos (UNAM), junto al experto internacional Carles Canet Miquel, logró documentar la Composición, durabilidad y el valor histórico de la piedra.
Gracias a este estudio, se comprobó la profunda conexión entre la geología de la región y su herencia cultural. Hoy en día, la cantera verde no es solo un recuerdo del pasado: se sigue extrayendo y utilizando activamente en las minuciosas labores de restauración y conservación para mantener intacta la autenticidad de los monumentos oaxaqueños.
Un nuevo imán para el turismo cultural
Para los apasionados de los viajes, este nombramiento añade una capa extra de fascinación al recorrer el estado.
Admirar los matices verdes del Templo de Santo Domingo de Guzmán o del Palacio de Gobierno ya no es solo una experiencia fotográfica, sino un encuentro directo con una de las pocas «Piedras Patrimoniales» del planeta.
Con esta distinción, la toba verde de Oaxaca entra a un selecto club global donde figuran:
El Mármol de Carrara (Italia)
El Granito de Alpedrete (España)
La Piedra Mar del Plata (Argentina)
La Larvikita (Noruega)
La Cantera de Tezoantla (Hidalgo, la primera piedra mexicana en recibir el título).
La próxima vez que camines por las calles de Oaxaca y pases tus dedos sobre sus muros frescos y verdosos, recuerda que estás tocando la memoria viva de la Tierra y el legado inquebrantable de los artesanos oaxaqueños.














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