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¿Austeridad simulada?; Secretario de Gobierno de Oaxaca desata polémica por viaje en avioneta privada

*El discurso choca con la realidad del estado y el discurso de Morena

Carlos Hernández | Disruptivo Mx 

Jesús Romero López, encargado de la Política Interna del estado intentó justificar su traslado aéreo al Istmo y la Costa alegando una «agenda de paz», pero su discurso choca de frente con los principios de Morena.

La terca realidad ha vuelto a golpear los discursos de la «austeridad republicana» en Oaxaca. Tras ser exhibido en redes sociales utilizando una avioneta privada para trasladarse al interior del estado, el Secretario de Gobierno, Jesús Romero López, emitió un comunicado oficial que, lejos de apagar el fuego, ha encendido el debate sobre la congruencia política de los funcionarios de la llamada Primavera Oaxaqueña.

A través de una misiva dirigida a la opinión pública, el Secretario de Gobierno admitió haber utilizado una aeronave privada para viajar al Istmo de Tehuantepec y a la Costa con el argumento de atender asuntos prioritarios del «Plan Juchitán para la Construcción de Paz» y problemas de gobernabilidad en San Pedro Mixtepec. 

Sin embargo, los malabares discursivos para justificar el uso de este transporte privado han dejado al descubierto una profunda fractura con los ideales de Morena.

El «pago con recursos propios» y los favores de amigos

Bajo la doctrina del oficialismo, el uso de jets, helicópteros y avionetas privadas por parte de la clase gobernante quedó estrictamente estigmatizado como un rasgo de la «oligarquía del pasado». 

Ante esto, Romero López ensayó una polémica defensa al asegurar que el viaje no costó un solo peso al erario público.

“Los costos operativos y aeroportuarios derivados de su utilización fueron cubiertos con recursos personales. El traslado fue posible gracias a una relación personal de amistad de muchos años con el piloto”, argumentó el funcionario estatal y ex diputado local.

Esta justificación ha sido leída por analistas locales como un grave tropiezo ético. 

Por un lado, se cuestiona si el salario de un secretario de Estado es suficiente para financiar de su propio bolsillo vuelos privados rutinarios sin afectar su declaración patrimonial. 

Por el otro, el argumento de la «amistad con el piloto» abre la puerta a la opacidad, contraviniendo las reglas de transparencia que exigen desvincular los favores personales de las agendas institucionales de gobierno.

Urgencia vs. Privilegio: El dilema del poder

Tratando de equilibrar la balanza, el secretario reconoció que la opulencia de un viaje aéreo choca con el mandato partidista, pero antepuso su deber sobre el protocolo: “Entiendo que el uso de una aeronave pueda generar cuestionamientos frente a los principios de austeridad que impulsamos y defendemos… Sin embargo, también tengo la responsabilidad y el deber de actuar con oportunidad cuando la gobernabilidad así lo requiere”, justificó.

Asimismo, Romero López aprovechó el espacio para rechazar de manera contundente los comentarios misóginos vertidos en redes sociales que buscaron sexualizar o cosificar a las mujeres de su equipo de trabajo que lo acompañaban en el vuelo, calificando estas expresiones como inaceptables formas de violencia digital.

La sombra de la incongruencia

Pese a que el funcionario remató su mensaje asegurando que se condujo con honestidad y que «no fue un viaje de placer o un privilegio personal», el daño a la narrativa gubernamental está hecho. 

En un estado como Oaxaca, con alarmantes índices de pobreza y conflictos agrarios activos, ver a la cúpula gubernamental surcar los cielos en transporte privado —sea pagado por amigos o con recursos propios— deja un amargo sabor de boca en las bases que votaron por el fin de los privilegios. 

Las explicaciones de Jesús Romero podrán salvarlo momentáneamente de una sanción legal, pero ante la báscula de la opinión pública y el discurso de su propio partido, el político hoy morenista y ex actor del PRD y PT ha quedado muy mal parado.