Remington / Opinión Disruptivo Mx
Oaxaca vive hoy una narrativa de contrastes que raya en la crueldad institucional.
Mientras el Gobierno del Estado celebra con bombo y platillo la aprobación de la nueva Ley de Expropiación —utilizando la creación del Parque Primavera Oaxaqueña como el «ejemplo dorado» de recuperación de espacios públicos—, en las sombras de ese mismo proyecto languidece una tragedia humana que la «Primavera» se niega a florecer: la de los ex trabajadores de la fábrica Novopan de México.
El Espejismo del Bien Común
La retórica oficial es impecable. Se nos dice que esta nueva ley busca terminar con el «Cártel del Despojo» y devolver al pueblo lo que es suyo. Sin embargo, la justicia social no puede ser selectiva.
No se puede hablar de «recuperar el patrimonio» cuando, en el proceso, se pisotean los derechos laborales de más de 100 familias que dedicaron su vida en ese predio.
El Parque Primavera, construido sobre los restos de la antigua fábrica de triplay, es hoy un monumento a la omisión.
A pesar de los decretos y las fotos oficiales, la realidad es que a los ex trabajadores de Novopan nadie les ha pagado su indemnización. Ni los antiguos propietarios se hicieron cargo, ni el actual gobierno estatal —emanado de un movimiento que presume «primero los pobres»— ha tenido la voluntad política de resolver este pasivo histórico.
Rostros de la Injusticia: Adultos Mayores en el Olvido
Lo que hace este caso particularmente doloroso es el perfil de los afectados. No estamos hablando de grandes corporativos o «dueños del capital»; hablamos de adultos mayores, muchos de ellos con enfermedades crónicas, que ven cómo su tiempo se agota sin que el Estado cumpla con su responsabilidad ética.
¿Dónde queda el precepto de Morena de «no mentir, no robar y no traicionar»?
Se miente cuando se dice que el predio está legalmente saneado sin haber liquidado las deudas con la fuerza de trabajo.
Se traiciona cuando se ignora el clamor de justicia de quienes son, por ley y por historia, los acreedores preferentes de cualquier bien de la empresa.
Inconsistencias de la Nueva Ley
La nueva Ley de Expropiación de Oaxaca, aprobada este marzo de 2026, presume de celeridad y «ocupación urgente».
Es alarmante que el marco legal facilite al Estado tomar posesión inmediata de inmuebles, pero no establezca mecanismos igual de rápidos y obligatorios para garantizar que los terceros afectados, como los trabajadores, reciban lo que por derecho les corresponde.
Si el Gobierno puede expropiar «por causas de utilidad pública», ¿por qué no puede utilizar esa misma autoridad para garantizar el pago de laudos laborales pendientes?
La respuesta es simple: porque el cemento de un parque luce más en una inauguración que el cheque de una indemnización en manos de un anciano enfermo.
Una Deuda que no Prescribe
El Parque Primavera no será una obra de «justicia social» mientras sus cimientos descansen sobre la precariedad de 100 familias oaxaqueñas. La expropiación sin indemnización laboral es, en los hechos, una forma de despojo institucionalizado.
Oaxaca no necesita leyes que den «superpoderes» al Ejecutivo; necesita un gobierno que tenga la sensibilidad de reconocer que detrás de cada metro cuadrado de «utilidad pública», hay historias de vida que merecen respeto y dignidad. Gobernador, la deuda de Novopam es hoy su deuda. No permita que la Primavera Oaxaqueña sea el invierno de quienes menos tienen.
El Dato
La antigua fábrica de Triplay y Novopan de México construida hacia 1950, fue un pilar industrial maderero.
Tras años de abandono y litigios, este espacio de la antigua fábrica está siendo ocupada actualmente con el «Parque Primavera Oaxaqueña», luego de desalojar a los ex trabajadores y volverlo un espacio recreativo y pulmón verde inaugurado en 2024
















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