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Raymundo Chagoya y su falta de habilidad política 

Remington | Opinión 

En el teatro, existe un término llamado horror vacui: el miedo al vacío. 

En el Palacio Municipal de Oaxaca de Juárez, ese vacío no está en las butacas, sino en la silla principal. 

El reciente episodio donde el edil Raymundo Chagoya Villanueva pretendía vestir de gala el aniversario de la ciudad en el majestuoso Teatro Macedonio Alcalá, para terminar refugiado en el patio del Ayuntamiento, es algo más que un cambio de sede; es el epitafio prematuro de una «habilidad política» que nunca llegó.

Lo grave no es que se haya cancelado un evento en un teatro. Lo verdaderamente asombroso —y hasta ridículo— es la aritmética del fracaso: tres regidores. Solo tres. Dos del PRI y uno del extinto PRD bastaron para arrebatarle el escenario al empresario que hoy juega a ser político bajo las siglas del Partido Verde.

¿Empresario de Éxito o Político de Papel?

Vender una marca es fácil; vender gobernabilidad es otra historia. 

Raymundo Chagoya llegó con el aura del managementmoderno, de la «nueva energía» y del pragmatismo empresarial. 

Pero en la política, especialmente en una capital tan vibrante y compleja como Oaxaca, la chequera no sustituye a la operación política.

Que una oposición reducida a cenizas (un PRD que ya no existe y un PRI que apenas respira) le haya «tirado» el acuerdo para la Sesión Solemne de Aniversario, deja al descubierto una realidad desnuda: Chagoya no sabe tejer fino. 

No hay operación cicatriz, no hay cabildeo de pasillo y, lo peor de todo, no hay respeto político hacia su figura.

El Teatro que se convirtió en Farsa

El Macedonio Alcalá es un templo de la cultura, pero para Chagoya Villanueva era el accesorio perfecto para ocultar la falta de fondo con una forma impecable. 

Al negársele el recinto, se le cayó el maquillaje. 

El hecho de que ahora deba realizar el evento en el Ayuntamiento no es un acto de austeridad, es una retirada táctica forzada por su propia incapacidad de diálogo.

¿Cómo pretende Raymundo Chagoya manejar las crisis de basura, seguridad o el comercio informal si no puede convencer a tres regidores de una formalidad protocolaria?

La política es el arte de hacer que las cosas sucedan, y hasta ahora, el edil citadino solo ha demostrado ser un espectador de lujo en su propia administración.

El color verde suele asociarse con la madurez, pero aquí huele a biche. 

El «relanzamiento» que tanto anunciaron con su gabinete reciclado (con personajes de dudosa reputación) ya tiene su primera grieta profunda. 

Si Chagoya pensó que gobernar era lo mismo que administrar una notaría o una empresa, la realidad le acaba de dar su primera lección de derecho político: el poder se ejerce, no solo se ostenta.

Oaxaca de Juárez no necesita un administrador de eventos que se achica ante la primera negativa; necesita un líder que entienda que la política se hace con la cabeza, no solo con el logo. 

Si el aniversario de la ciudad será en el patio municipal, que así sea, pero que alguien le avise al edil que el «teatro» ya se le terminó, y la función de la realidad apenas comienza.

Vecinas y vecinos, prepárense: si así fue el primer acto, no quiero imaginar el intermedio.