*Van casi seis meses de su administración y no avanza en ningún rubro
Disruptivo Mx
Con más de 24 millones de pesos disponibles, el edil de San Pablo Coatlán, Gerardo López García mantiene en el abandono el templo virreinal de la comunidad y solo acumula promesas de campaña incumplidas.
.– Pasar de la eterna retórica de campaña a la cruda realidad de la administración pública parece ser un obstáculo insalvable para el edil de San Pablo Coatlán, Gerardo López García.
Transcurrido ya el segundo trimestre de su gestión, los discursos sobre un “cambio verdadero” se han topado de frente con la falta de resultados, sumiendo a la comunidad de la Sierra Sur en la incertidumbre y abriendo una interrogante obligada entre la ciudadanía.
Los ciudadanos se cuestionan si puede realmente Gerardo López con el cargo y la responsabilidad o simplemente le quedó grande?
A seis meses de haber iniciado su gobierno, los habitantes del municipio coinciden en que la autoridad municipal está completamente reprobada en materia de gestión ante los gobiernos estatal y federal.
Quien durante años se mantuvo como un ferviente aspirante ofreciendo transformación y resultados inmediatos, hoy muestra una preocupante parálisis institucional que mantiene congelados proyectos vitales para el patrimonio e infraestructura de la localidad.

Patrimonio histórico bajo el agua: El abandono del templo virreinal
Una de las mayores exigencias de la población es la urgente rehabilitación del Templo de San Pablo Apóstol, una joya arquitectónica virreinal construida a finales del siglo XVI bajo la orden dominica. Este inmueble no solo representa la fe de la comunidad, sino que es el legado histórico y cultural de un pueblo que durante siglos fue un pilar económico gracias al comercio de la grana cochinilla.
Los ciudadanos recordaron con indignación que administraciones pasadas lograron articular esfuerzos y avanzar en la restauración del inmueble en una alianza estratégica con la Fundación Alfredo Harp Helú, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Gobierno Federal —a través del Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos Históricos y Bienes Artísticos de Propiedad Federal—.
Sin embargo, desde que López García asumió el poder, el proyecto fue enviado al archivo muerto.
Actualmente, mientras una parte del templo sobrevive con un techado de lámina heredado de gestiones anteriores, la otra sección está completamente descubierta, exponiéndose a filtraciones de agua por las lluvias que ponen en riesgo inminente toda la estructura.
Hasta la fecha, la comunidad desconoce por completo qué acciones o trámites está realizando el munícipe para frenar este deterioro.

Arcas llenas, obras vacías: El misterio de los 24 millones de pesos
La molestia social escala de tono al revisar las finanzas públicas.
La falta de resultados en San Pablo Coatlán no es un problema de dinero. Para este ejercicio fiscal 2026, el municipio cuenta con recursos disponibles de los Ramos 28 y 33 que ascienden a más de 24 millones 255 mil pesos.
Se trata de dinero seguro que no requiere de engorrosos trámites adicionales, sino únicamente de una correcta, transparente y normada aplicación por parte del ayuntamiento.
Pese a tener la chequera disponible, la administración de Gerardo López apenas ha podido iniciar trabajos preliminares para la pavimentación de una sola calle y una red de electrificación en la cabecera municipal. Para los pobladores, estas acciones son migajas e intentos insuficientes que palidecen ante las verdaderas prioridades de las agencias y la propia cabecera.

La paciencia en la Sierra Sur se ha agotado.
Los habitantes de San Pablo Coatlán han lanzado un enérgico y urgente llamado al presidente municipal Gerardo López García para que guarde las promesas de campaña, deje de lado la comodidad del escritorio y cumpla con su obligación constitucional de proteger el patrimonio y garantizar el desarrollo de la demarcación.
Seis meses han sido suficientes para evaluar el arranque.
Si en el segundo trimestre no hay rumbo, planeación ni obras de impacto, el panorama para el resto del trienio es alarmante.
La ciudadanía ya se percató de que gobernar requiere mucho más que saber pedir el voto; requiere capacidad, y hoy por hoy, la gestión de López García camina con el sello de la reprobación social en la Sierra Sur.















