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Saymi, Karina Barón y Vilma saturan redes sociales 

*Pese a nulos resultados y tener cuentas pendientes con el pueblo van en búsqueda  de una curul federal 

Remington | Disruptivo Mx 

De unas semanas a la fecha, el ecosistema digital de Oaxaca ha sufrido una mutación drástica. Las redes sociales de varias funcionarias del gabinete estatal y figuras del partido oficialista se han inundado de un activismo repentino: fotografías meticulosamente editadas, videos recorriendo comunidades y textos cargados de consignas de transformación. 

Sin embargo, detrás de la frenética búsqueda de likes y la simulación de cercanía social se esconde una realidad que la ciudadanía ya no está dispuesta a tolerar: el abandono de la función pública para saltar a un nuevo cargo de elección popular en 2027.

El fenómeno del «chapulinismo» no es nuevo, pero su ejecución a través de algoritmos digitales y marketing político acentúa la brecha entre las promesas de campaña y los resultados institucionales. 

Mientras las plataformas se saturan de pantallas ideales, las problemáticas estructurales de las regiones de Oaxaca siguen acumulando pendientes.

Karina Barón Ortiz: Likes en redes frente a la crisis de seguridad

Una de las figuras más activas en esta pasarela digital es Natalia Karina Barón Ortiz, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP). 

Con la mirada puesta en la candidatura a la diputación federal por el Distrito 01 con cabecera en Tuxtepec, Barón Ortiz ha volcado sus esfuerzos hacia el territorio de la Cuenca del Papaloapan.

El contraste es alarmante. 

La cartera que encabeza exige una atención de tiempo completo en un estado donde la demanda de pacificación y el combate al delito son urgencias diarias de la ciudadanía. 

Priorizar el posicionamiento de su imagen personal en Tuxtepec por encima de la consolidación de las estrategias de seguridad pública deja una lectura incómoda: para la funcionaria, la proyección electoral parece tener mayor peso que la tranquilidad de las familias oaxaqueñas.

La Cuenca necesita políticas públicas certeras, no campañas disfrazadas de gestión.

Saymi Pineda Velasco: El turismo como trampolín político

En una situación similar se encuentra Saymi Pineda Velasco, actual secretaria de Turismo del Gobierno del Estado. 

La funcionaria ha convertido las ferias, eventos culturales y la riqueza gastronómica de la entidad en un aparador para su lucimiento personal, con miras claras hacia una diputación federal.

Si bien la promoción del estado es parte de sus facultades, el uso de la estructura institucional para alimentar un perfil electoral de cara a las encuestas internas desvirtúa la naturaleza de su encargo. 

El sector turístico —eje motor de la economía oaxaqueña— arrastra necesidades urgentes de conectividad, infraestructura y desarrollo equitativo en comunidades vulnerables de la Costa y el interior del estado. La interrupción de planes a mediano plazo para buscar el salto al Congreso Federal evidencia que la permanencia en las secretarías responde a agendas de conveniencia y no a compromisos de transformación real.

Vilma Martínez Cortés: El desplome electoral en Tehuantepec y los lujos de la Sebienti

El Istmo de Tehuantepec también tiene su propia cuota de simulación digital. 

Vilma Martínez Cortés, actual titular de la Secretaría de Bienestar, Tequio e Inclusión (Sebienti) y exalcaldesa de Santo Domingo Tehuantepec, pretende construir una candidatura a la diputación federal arrastrando pasivos políticos sumamente densos.

Martínez Cortés no solo carga con cuestionamientos éticos y señalamientos de incongruencia frente a la política de austeridad del movimiento —donde incluso legisladores locales criticaron abiertamente en su comparecencia el uso de vehículos de lujo de más de dos millones de pesos para trasladarse en uno de los estados con mayor rezago del país—, sino también con un desastroso resultado electoral. 

En los procesos de movilización recientes y consultas de democracia directa (como la revocación de mandato) en su zona de influencia, los números revelaron un desplome drástico de la participación ciudadana y un profundo desgaste de su liderazgo local. 

Tratar de limpiar y reconstruir un capital político erosionado a base de publicaciones pautadas e interactividad en redes no borra el descontento de un Istmo agraviado.

La ciudadanía exige resultados, no funcionarios «chapulines»

La estrategia de saturar las plataformas digitales asume que la militancia y los votantes confunden popularidad virtual con capacidad gobernante. 

No obstante, el electorado oaxaqueño es históricamente crítico y politizado.

 El descontento de las bases radica en que el presupuesto y el tiempo de comunicación de dependencias tan sensibles como Seguridad, Turismo y Bienestar terminen supeditados a las ambiciones personales de sus titulares.

El partido Morena se encuentra ante el reto de evaluar si premiará el «chapulinismo digital» o si escuchará el reclamo social que exige perfiles con resultados tangibles en el territorio. 

Oaxaca ya no tolera funcionarios de marketing y redes sociales; la ciudadanía demanda congruencia, continuidad institucional y, sobre todo, que cumplan con el mandato para el cual fueron designados. 

Las urnas, y no los algoritmos, tendrán la última palabra en 2027 cuando se elijan en Oaxaca, diputados locales, federales y alcaldes.