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«Esa terna es del PRI»: Lizett Arroyo revienta encuestas «falsas»

*Pinta la raya en Morena

Disruptivo Mx 

. – En un movimiento que sacude el tablero sucesorio rumbo al 2028, Lizett Arroyo Rodríguez, Secretaria de las Mujeres de Morena en Oaxaca, lanzó un dardo envenenado contra las supuestas mediciones que circulan en redes sociales. 

Con un tono mordaz y directo, la morenista descalificó una terna que calificó de «anacrónica» y ajena a los principios de la Cuarta Transformación.

El «Caballo de Troya» en las encuestas

La polémica estalló tras la difusión de una nota que posicionaba a Susana Harp, Ivette Morán de Murat y Mariana Benítez Tiburcio como las contendientes naturales a la gubernatura en 2028. 

Para Arroyo Rodríguez, la lectura de este escenario no es de competencia interna, sino de una infiltración ideológica que no tiene cabida en su partido.

«Yo leí esa nota y dije: bueno, esa terna debe ser del PRI, porque de Morena definitivamente no es», sentenció Lizett Arroyo, dejando claro que el «ADN» de esos perfiles no encaja con la base militante que hoy dirige el estado de Oaxaca.

Freno al «Muratismo» y sus aliados

La mención de Ivette Morán (esposa del exgobernador Alejandro Murat) y Mariana Benítez (exsubprocuradora federal y hoy aliada del movimiento de la 4T) en una misma terna fue el detonante para que la Secretaria de las Mujeres advirtiera sobre la importancia de cuidar la identidad del partido. 

Para la ex diputada local por Morena, el hecho de que estas figuras aparezcan en «encuestas» no oficiales es una estrategia mediática para confundir a la ciudadanía.

«Cuando vemos perfiles con esas características, definitivamente en las encuestas de Morena no creo que estén», subrayó, enviando un mensaje directo a las cúpulas: la militancia tiene memoria.

Ante la ausencia de encuestas oficiales por parte del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena, Lizett Arroyo exhortó a la prensa y a la ciudadanía a cuestionar el origen de estos datos. «En nuestras manos está que nosotros podamos decidir», afirmó, reforzando la idea de que el próximo perfil que encabece el proyecto en Oaxaca debe emanar de la lucha social y no de pactos cupulares o herencias dinásticas.

Con este posicionamiento, la «Primavera Oaxaqueña» entra en una fase de depuración pública, donde la pureza del proyecto se enfrenta a los perfiles que, a ojos de la dirigencia estatal, representan el pasado que juraron combatir.