*¿Agua o campaña electoral de cara a la asignación de candidaturas; según trabajadores pretende Juchitán?
Disruptivo Mx
Mientras miles de familias en el Istmo de Tehuantepec y diversas regiones de Oaxaca padecen por el desabasto de agua potable y fallas constantes en el drenaje, las oficinas de la Comisión Estatal del Agua para el Bienestar (CEABIEN) se encuentran paralizadas.
Y es que una ola de protestas sindicales que no solo exige mejoras salariales, sino que destapa una presunta red de uso de recursos públicos con fines políticos y electorales de cara al proceso de 2027.
La movilización, que ya abarca los 14 organismos operadores de la entidad, mantiene cerradas las instalaciones operativas en municipios clave, sin embargo, el conflicto laboral escaló rápidamente a un terreno de alto impacto político tras las graves acusaciones emitidas por la dirigencia sindical contra el titular de la dependencia, Neftalí López Hernández.
De acuerdo con Milton López Hernández, secretario de Organización del Sindicato de Trabajadores de la CEABIEN, la gota que derramó el vaso fue el despido injustificado de un empleado en la sede de Salina Cruz, ejecutado como represalia directa por intentar afiliarse a la organización gremial.
A la exigencia de reinstalación se suma el reclamo por el pago del incremento salarial y los retroactivos correspondientes, compromisos que la dirección general ha ignorado sistemáticamente.
«Cerramos oficinas en los 14 organismos que hay en el estado por un despido injustificado (…) así como para exigir el pago del incremento salarial y el retroactivo de los trabajadores», denunció el líder sindical.
El punto más álgido del conflicto no radica únicamente en las demandas laborales, sino en el destino del dinero público, toda vez que la dirigencia sindical acusó directamente a Neftalí López Hernández de ignorar la operatividad de los sistemas de agua para utilizar los ingresos del cobro de servicios y el presupuesto institucional en actos de proselitismo político.
Según las declaraciones de los manifestantes, la dependencia cuenta con una bolsa presupuestal superior a los 490 millones de pesos, recursos que deberían destinarse al mantenimiento de la infraestructura hídrica y a la atención de los organismos locales.
«A la Dirección General no le interesa la operatividad; le interesa la lana, los recursos que entran a los organismos operadores para seguir manoseándolos y utilizarlos en eventos de carácter político», sentenció Milton López.















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