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Del orgullo nacional a las balas en Juchitán 

*Amenazan y tirotean la casa de Elvis Guerra, artesano que vistió a la Presidenta 

Disruptivo Mx | Staff

Elvis Guerra, el artesano juchiteco que recientemente vistió a la presidenta de México con un traje tradicional, alzó la voz a través de un desgarrador video para denunciar amenazas, extorsiones y un ataque armado directo contra su hogar y su familia.

Y es que lo que  comenzó como un motivo de orgullo nacional en las tendencias digitales terminó convirtiéndose en una pesadilla de violencia e impunidad en la región del Istmo. 

«Ayer atentaron contra mi integridad física… Nos tirotearon la casa y nos amedrentaron y hemos recibido amenazas constantemente por haber abierto un salón de fiestas», denunció el creador juchiteco.

La cruda realidad de Oaxaca detrás de la viralidad

El caso de Elvis deja al descubierto una profunda contradicción: mientras la cultura y el talento de Juchitán desfilan por los escaparates  y acaparan los titulares de la política nacional, en las calles de Juchitán y todo el Istmo de Oaxaca impera la ley del silencio, la extorsión y el miedo.

Guerra advirtió que su caso no es un hecho aislado, sino el reflejo de una crisis de inseguridad que azota a la región del Istmo de Tehuantepec, en donde cientos de familias han sido víctimas de la delincuencia. 

Llamado urgente a los tres niveles de gobierno

Ante la gravedad de los hechos, el diseñador lanzó un rotundo llamado de atención a la presidenta de la República, la doctora Claudia Sheinbaum, exigiéndole que «voltee a ver al pueblo de Juchitán» y federalice la atención a este foco rojo de violencia.

De igual forma urgió al gobernador del estado, Salomón Jara Cruz, a redoblar esfuerzos para superar  la crisis de seguridad que se vive en la región y garantice las condiciones mínimas de paz para que las familias oaxaqueñas puedan vivir y trabajar con tranquilidad.

El saldo negativo 

  • Cientos de víctimas invisibles: Decenas de habitantes se han visto obligados a huir del municipio por temor a represalias.
  • Imparable impunidad: El miedo generalizado frena las denuncias formales ante las autoridades competentes.
  • Omisión : La apertura de un negocio legítimo —como el salón de fiestas que motivó las agresiones— se ha vuelto una sentencia de riesgo ante la presión del crimen.

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