*»¿Aman a Oaxaca? ¿Qué han hecho? Sólo cobran y exigen aplausos por su obligación», lanza el aspirante a la candidatura capitalina
Disruptivo Mx | Carlos Hernández
.— Harto del cinismo de la clase política tradicional, de los sindicatos corporativos y del manoseo electoral que reduce la dignidad de los capitalinos a un cono de huevos o a dos billetes de baja denominación, Emilio Ricardo Morales Cruz alza la voz y la mano de cara al Proceso Electoral 2027.
El aspirante a la candidatura por la presidencia municipal de la capital de Oaxaca y participante en el proceso interno del PAN no se anda con rodeos.
Mientras los aspirantes de siempre se desgarran las vestiduras pregonando un falso amor por la tierra que los vio nacer —o escalar puestos—, Morales Cruz pone el dedo en la llaga de una realidad lacerante que las cúpulas partidistas prefieren ignorar.
Cada tres años, reflexiona, los capitalinos enfrentan la misma encrucijada entre el clientelismo y la esperanza de un cambio real, pero el sistema se ha encargado de enclaustrar a la sociedad, convertida en víctima involuntaria de su propia necesidad.
«La verdad es que yo me enteré de muchos casos en donde coaccionaban el voto, lo compraban con 200, 500 pesos, hasta con un cono de huevos en partes de Viguera, según lo que me decía la gente. Esa facilidad que tienen los que tienen el poder y el dinero para mover la tendencia electoral… La capital merece más». — Emilio Ricardo Morales Cruz
Para Morales Cruz, la política oaxaqueña padece una crisis crónica de simulación.
Denuncia cómo los operadores del poder operan bajo viejos esquemas de acarreo y presiones sociales, utilizando falsos sindicatos para doblegar la voluntad ciudadana.
Y frente a ello, exige romper con los perfiles improvisados que llegan a los puestos públicos sin más credencial que la lealtad ciega a los intereses del grupo en turno.
«Alguien dijo por ahí que quería 90% de lealtad y 10% de capacidad. No se puede mezclar una cosa con otra», sentencia con dureza.
Para el aspirante albiazul, la exigencia debe ser absoluta: capacidad del 100% y lealtad irrestricta, pero no hacia un partido o un jefe político, sino hacia la comunidad y la ciudadanía.
El reclamo sube de tono cuando apunta a la retórica vacía de quienes hoy aspiran nuevamente a gobernar la capital.
Las frases bonitas sobre el «amor a Oaxaca» le parecen ofensivas si no van respaldadas por hechos verificables.
«¿Qué han hecho? Porque además, si han hecho algo y ha sido su obligación, ya sea como funcionario público, representante legislativo o de gobierno, en cualquier nivel, ha sido su obligación. ¡Incluso llegan hasta a pedir un aplauso, cuando realmente es la obligación de ellos!». — reclama Emilio Morales Cruz
A su juicio, el oportunismo político salta a la vista y choca frontalmente con el hartazgo de una ciudadanía que lo único que pide es que se cubran las necesidades básicas de la sociedad, sin que los gobernantes se cuelguen medallas por hacer simplemente su trabajo.
Confía en que la contienda capitalina se defina por capacidad técnica, honestidad comprobada y un auténtico compromiso social, y no por la inercia de las chequeras y el acarreo de siempre.














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