*El colapso ambiental que nos está dejando sin agua
Disruptivo Mx / Agencias
El agua no viene de la llave, viene del bosque. Sin embargo, bajo esa premisa vital, el mapa de Oaxaca se está deslavando.
Un profundo análisis de datos realizado por la periodista oaxaqueña Lizbeth Mejía Reyes, basado en el monitoreo satelital de la plataforma global Global Forest Watch, revela una realidad alarmante: entre 2001 y 2025, el estado de Oaxaca perdió 490 mil hectáreas de cobertura arbórea.
Para dimensionar la tragedia ecológica, esta pérdida equivale a borrar del mapa 700 mil campos de fútbol profesional. Lo más grave es que el 24% de ese ecosistema destruido (110 mil hectáreas) correspondía a bosque primario húmedo, el tipo de vegetación más viejo, denso y vital para la captura de carbono y la recarga de acuíferos.
La radiografía del despojo: Los 11 municipios del desastre
El trabajo de análisis de la comunicadora logró identificar que la destrucción no es dispersa; está concentrada. Solo 11 municipios o regiones de Oaxaca acumulan el 42% de toda la deforestación del estado en el último cuarto de siglo.
A la cabeza de esta lista negra se encuentra una de las zonas con mayor biodiversidad del país, la cual encabeza el promedio de destrucción:
Santa María Chimalapa: 36,000 hectáreas perdidas (frente a un promedio estatal de apenas 910 hectáreas).
San Juan Mazatlán: 35,000 hectáreas.
San Juan Cotzocón: 23,000 hectáreas.
Matías Romero Avendaño: 23,000 hectáreas.
San Juan Guichicovi: 17,000 hectáreas.
San Juan Lalana: 17,000 hectáreas.
Santiago Yaveo: 17,000 hectáreas.
Santiago Jocotepec: 12,000 hectáreas.
San Carlos Yautepec: 10,000 hectáreas.
San Juan Bautista Valle Nacional: 9,500 hectáreas.
Villa de Tututepec: 7,600 hectáreas.
A nivel nacional, el panorama no es menos desolador. En el mismo periodo, México perdió 5.4 millones de hectáreas de cobertura arbórea (el 10% de su superficie boscosa total), lo que liberó a la atmósfera 2.2 gigatoneladas de emisiones de gases de efecto invernadero (CO2).
Las causas de esta herida abierta en Oaxaca son claras: la agricultura permanente, la agricultura itinerante (quema y roza) y los incendios forestales, con picos históricos de destrucción en 2019 (34 mil hectáreas) y 2024 (32 mil hectáreas).
Sin árboles no hay agua: El impacto directo en los Valles Centrales
Más allá de los números, la pérdida de cobertura vegetal tiene un impacto directo en la vida cotidiana de las y los oaxaqueños.
Con base en este análisis, se destaca la urgente alerta del Observatorio Comunitario del Agua y Medio Ambiente de los Valles Centrales de Oaxaca (OCCAMA), que a través de su más reciente campaña expone cómo la destrucción de las zonas forestales se traduce directamente en la escasez del agua, la pérdida de su calidad y el aumento extremo de las temperaturas.
Al perder los árboles, la tierra pierde su capacidad de esponja. Las consecuencias son dos caras de la
misma moneda: sequías prolongadas e inundaciones repentinas.












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