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El renacer granate del Partido de la Transformación Oaxaqueña

*Sembrar la política como se siembra la tierra, la mística de Salomé Martínez

Carlos Hernández | Disruptivo Mx

Tras dejar atrás las siglas de «Fuerza por Oaxaca», la dirigencia encabezada por Salomé Martínez camina el territorio con el aval de una ciudadanía que exige pasar del discurso a los hechos.

Oaxaca, Oax .– En la política oaxaqueña, las marcas importan, pero la identidad y la pertenencia lo son todo. 

La reciente metamorfosis de lo que antes conocíamos como «Fuerza por Oaxaca», hoy consolidado formalmente como el Partido de la Transformación Oaxaqueña, no ha sido una simple estrategia de escritorio o un cambio cosmético de logotipos. 

De acuerdo con su presidenta estatal, Salomé Martínez Salazar, se trata de un regreso a las raíces y, sobre todo, de un golpe de timón que la ciudadanía en las comunidades ha recibido con los brazos abiertos.

El cambio de nombre y de colores ha conectado con el sentir de la gente de una manera orgánica. 

La respuesta en las calles, agencias y municipios ha sido de una aceptación rotunda, en gran medida porque el proyecto decidió definirse sin ambigüedades: como un aliado natural del gran movimiento de transformación nacional que inició en el país de la mano de Andrés Manuel López Obrador, ex presidente de México.

Un logo juarista y el color de los ancestros

Escuchar a la militancia y a los ciudadanos de a pie fue la clave para esta evolución. 

Salomé Martínez detalla con orgullo los símbolos que hoy dan vida a este instituto político, los cuales rinden un homenaje directo a la historia y cultura del estado:

  • El Águila Juarista: Coronando la nueva imagen, representa la figura de Benito Juárez García, el más universal de los mexicanos, como un recordatorio de que la ley siempre debe estar por encima de los intereses personales.
  • El Color Granate: Un tono con profunda memoria histórica. Es el color de los pueblos ancestrales, inspirado en la grana cochinilla con la que los antepasados teñían sus telas. Un lazo inquebrantable que cimenta al partido en el corazón de los pueblos originarios de Oaxaca.

«La gente le aplaude la determinación de decirles de frente quiénes somos. Esta transformación no le pertenece a un partido o a un movimiento; nos pertenece a todas y a todos», reflexiona la líder partidista.

Sembrar la política como se siembra la tierra

El rostro más humanizado del Partido de la Transformación Oaxaqueña radica en la historia de su propia dirigencia. 

Con una narrativa alejada del político tradicional, Martínez Salazar comparte su origen: hija de un padre campesino y una madre ama de casa, una herencia que define por completo su manera de hacer política en el territorio.

«A mí me inculcaron la cultura de la tierra. La semilla no se agarra y se avienta al vacío; la semilla se siembra una a una, se cuida, se protege y se fertiliza para que dé buenos frutos. Eso que nos enseñaron nuestros antepasados en el campo, hoy lo replicamos en la política», explica con sencillez.

Esa mística de cuidado y paciencia es la que aplican en sus recorridos puerta por puerta, los cuales nunca se detuvieron, incluso mientras esperaban la validación formal del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO). 

Para el partido, mirar a la gente a los ojos y sentir sus expresiones vale más que cualquier campaña digital.

El fin del miedo: La ciudadanía al timón en las elecciones

La apuesta política del partido de cara a los próximos escenarios electorales es clara y disruptiva: arrebatarle las decisiones a la clase política tradicional para entregárselas a la gente con calidad moral. 

La encomienda actual de sus comités, delegados y coordinadores es buscar en cada comunidad a hombres y mujeres de prestigio y arraigo social para invitarlos a participar activamente y acceder al poder.

Martínez Salazar es contundente al analizar el hartazgo social: «Ya sabemos cuál es el resultado de traer siempre a los mismos políticos a las tomas de decisiones”. 

Hoy llegó el momento de que seamos los ciudadanos los que decidamos, para que la transformación realmente pase del discurso a los hechos en las comunidades, dice.

La líder social concluye señalando que el ciudadano oaxaqueño actual ha cambiado; ya no tiene miedo y gracias al acceso masivo a la información y las redes sociales, tiene una inmensa libertad de pensamiento. 

Hoy, la gente ya no quiere solo escuchar discursos aburridos desde un atril; la gente quiere hablar, proponer y acordar de tú a tú. 

Por ello, la estructura del Partido de la Transformación Oaxaqueña tiene la instrucción de platicar personalmente con cada oaxaqueño, sin importar si son dos, tres o miles, porque en una democracia real, cada voluntad cuenta.