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La violencia política vuelve a cobrar una vida en Oaxaca

*Sicarios acribillan a regidora del PVEM en Cacahuatepec

Disruptivo Mx

La violencia política volvió a golpear a Oaxaca.

Guadalupe Urban Ceballos, regidora de Parques y Jardines del ayuntamiento de San Juan Cacahuatepec y militante del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), fue asesinada a tiros al salir de su domicilio, confirmó la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO).

El ataque ocurrió cerca de las 11:00 de la mañana, cuando la funcionaria se dirigía a su trabajo, a unos metros de su casa, fue interceptada y atacada con ráfagas de arma de fuego, quedando sin vida dentro de su vehículo.

Su crimen se suma a la escalada de asesinatos políticos en Oaxaca, uno de los estados más violentos para ejercer un cargo público o aspirar a uno.

Una tragedia anunciada

La muerte de Urban Ceballos genera especial indignación porque ella misma había manifestado preocupación por la violencia política, apenas unos días antes.

En sus redes sociales compartió publicaciones sobre el asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, y el homicidio del líder agricultor Bernardo Bravo, ambos ocurridos la misma semana.

Pocas horas después, fue asesinada en circunstancias similares: a plena luz del día, sin protección y sin respuesta del Estado.

Un crimen político en plena crisis electoral

La Fiscalía de Oaxaca inició una carpeta de investigación por homicidio con arma de fuego, aunque hasta el momento no hay detenidos ni líneas claras de investigación.

El ayuntamiento de San Juan Cacahuatepec condenó el hecho y exigió justicia.

“Exigimos a las autoridades competentes una investigación inmediata, seria y con resultados, que lleve ante la justicia a los responsables de este lamentable crimen”, señala el comunicado.

El documento también advierte que el asesinato de la funcionaria “representa una afrenta directa a las instituciones y a los valores democráticos”.

“No podemos permitir que la violencia pretenda silenciar la voz de quienes trabajan por el bienestar común”, añadió el ayuntamiento, que describió a Urbán Ceballos como una servidora pública comprometida con su comunidad.

Un estado, bajo fuego político

El asesinato de Guadalupe Urbán Ceballos no es un hecho aislado.

Ocurre en un estado donde, solo en 2025, se han documentado 25 agresiones político-criminales, incluyendo 8 asesinatos de personas candidatas o funcionarias, 12 amenazas, y 3 atentados, según información de DataCívica.

Estos datos colocan a Oaxaca entre los cuatro estados más peligrosos del país para la participación política, junto con Guerrero, Veracruz y Guanajuato, de acuerdo con el más reciente informe de #VotarEntreBalas.

La violencia se concentra en el nivel municipal, donde 77.9% de las víctimas son personas que ejercen o buscan cargos locales, el eslabón más débil frente al crimen organizado.

Oaxaca en rojo: impunidad e indiferencia oficial

La ejecución de la regidora expone la crisis institucional y el vacío de autoridad en la entidad, en donde la violencia se ha normalizado y los crímenes contra servidores públicos rara vez se esclarecen.

La falta de mecanismos de protección, la negligencia en la aplicación de medidas cautelares y la impunidad judicial han convertido al estado en un laboratorio de la violencia político-criminal.

El crimen de Guadalupe Urbán Ceballos no solo arrebata una vida más, sino que socava la democracia local, donde ejercer un cargo público se ha vuelto un riesgo de muerte.

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