Oaxaca va hacia una democracia real o dictadura perfecta?, debaten analistas

*26 de enero, Oaxaca marcará un precedente importante con la Revocación de Mandato; con éxito concluye el debate en el segundo foro de análisis organizado por el IEEPCO
Carlos Hernández | Disruptivo Mx
Durante el segundo foro de análisis organizado por el IEEPCO, distintas voces académicas y ciudadanas coincidieron en que el proceso del 25 de enero de 2026 no debe reducirse a una dicotomía simplista —revocar o continuar— sino entenderse como un precedente democrático que marcará la relación entre gobernantes y gobernados en los próximos sexenios.
María Guadalupe Blanco Méndez subrayó que la revocación de mandato representa una oportunidad histórica negada en el pasado, pero también reconoció los retos actuales para la ciudadanía.
La distancia a las casillas, la falta de información clara y una narrativa pública dominada por la propaganda política más que por el análisis crítico del desempeño gubernamental, detalló.
“La ciudadanía tiene hoy la posibilidad de reflexionar desde su contexto personal y colectivo, no desde lo que se vende en redes o medios”, señaló, insistiendo en que este ejercicio debe servir para evaluar al gobernante en turno, más allá de filias partidistas.

Por su parte, Marco Antonio Muñoz Avendaño sostuvo que el mecanismo no puede evadirse y que tanto autoridades como ciudadanía están obligadas a cumplirlo.
No obstante, introdujo una contradicción central: la exclusión histórica de sectores clave, como mujeres indígenas que no ejercen su derecho al voto en igualdad de condiciones.
Aunque llamó a la participación masiva, su intervención dejó al descubierto una deuda estructural: no se puede hablar de democracia plena mientras el acceso al voto siga siendo desigual.
¿Regresión democrática o fortalecimiento institucional?
El debate subió de tono con la intervención de Ángel Gutiérrez, quien cuestionó si México —y Oaxaca— no están transitando hacia una regresión democrática, evocando la “dictadura perfecta” de la que hablaba Mario Vargas Llosa y las críticas del subcomandante Marcos al sistema de partidos.
Su postura fue clara: la crítica no debilita la democracia, la fortalece. Callar ante lo indefendible, advirtió, solo reproduce viejas prácticas de control político.
En contraste, Sársenida Clavel Guzmán defendió la continuidad del proyecto gubernamental, argumentando que no se evalúa a una persona, sino a un proyecto social.
Citó encuestas de consultoras privadas que muestran un incremento en los niveles de aprobación del actual gobierno frente al sexenio anterior.

No obstante, su postura abrió otra interrogante: ¿puede un ejercicio de revocación sostenerse únicamente en métricas de aprobación sin un análisis profundo de resultados, impactos y pendientes?
El consenso implícito del foro es claro: la revocación de mandato no debe ser un acto simbólico ni una herramienta de legitimación política, sino el inicio de una cultura de evaluación permanente, informada y verdaderamente ciudadana.
El reto no es solo votar, sino entender qué se vota, por qué y para qué, y sobre todo, garantizar que todas y todos puedan hacerlo en condiciones de igualdad, cerraron los participantes.




