OPINIÓN

Partidos locales en México y la integridad electoral

Bersahín López

Cualquier edificación, para ser sólida, debe contar con cimientos profundos que permitan mantenerla intacta ante cualquier eventualidad que suponga un riesgo, por lo que es tan impresionante lo que se ve, como importante lo que, en ocasiones, no se percibe, y está en los cimientos de cualquier construcción.

El sistema político mexicano, construido durante décadas, es producto de un proceso histórico que contiene la experiencia de siglos: confrontaciones ideológicas, levantamientos internos, liberalismo, conservadurismo, dictadura, constitucionalismo, presidencialismo, revolución institucionalizada y nuevas transformaciones. Todo ello supone la existencia de cimientos sólidos que permiten mantener los equilibrios en la lucha político-electoral y la representación popular.

A lo largo de la historia, diversos sectores han participado activamente en los procesos políticos del país desde el ámbito municipal, estatal y federal. Esta competencia ha estado llena de contrastes, con experiencias positivas y negativas en la lucha por el poder. El siglo XX fue el escenario de la máxima construcción política en México. La posrevolución trajo consigo instituciones, partidos, procesos electorales y reformas que sentaron las bases del sistema actual, con sus aciertos y errores. Dentro de estas construcciones se encuentran los partidos políticos, entidades que, con mayor o menor desprestigio, han demostrado su funcionalidad para canalizar la contienda por el poder y evitar dinámicas que pongan en riesgo la democracia.

Es en este contexto donde convergen los cimientos y la estructura más visible del sistema: los partidos políticos nacionales y locales. Los partidos locales, en particular, nacen ante el desgaste de las instituciones políticas nacionales, que ya no contaban con la identidad local necesaria para ser confiables. Surgieron como una necesidad de dar mayor dinamismo a la participación ciudadana, ofreciendo un esquema más horizontal frente a la verticalidad de los partidos nacionales. Mientras estos últimos se enfocaban en la competitividad a gran escala, dejando lo local en un segundo plano, los liderazgos municipales encontraron en los partidos locales un escenario ideal de participación donde el proyecto y la persona eran los ejes rectores de la participación electoral.

Fue así como, después de la segunda mitad del siglo XX, se fue delineando la participación de los partidos locales, con una mayor afluencia en los últimos quince años de ese siglo. Lograron triunfos importantes a nivel municipal, consolidando la idea de una política más comunitaria y cercana. Hoy, ante los enormes desafíos que vive el país, la nueva realidad política nos orienta hacia esquemas de participación más libres, con proyectos regionales que nutran el sentido de identidad nacional. Desde lo local el país puede ir generando esquemas de unidad nacional sólida, en una pluralidad que siempre tendrá un solo objetivo: México.

Los partidos políticos locales son experiencias de participación únicas. Alejados de esquemas centralistas, quienes militan en ellos pueden vivir una política auténtica, con criterios propios y una agenda que involucra directamente a sus territorios. Esto permite un enfoque más preciso sobre las necesidades locales y formas más eficaces de integración política y social, sin que la visión nacional perjudique la manera de gobernar o representar a los municipios.

Después de 2018, la realidad política del país cambió, y los esquemas de participación, también. Los proyectos locales sin una vinculación institucional nacional, pero con un objetivo propio que abona al país, han ganado mayor aceptación. Prueba de ello es que hoy, casi el diez por ciento de los municipios de México son gobernados por hombres y mujeres emanados de una plataforma política local. Esto nos lleva a revalorar con mayor intensidad lo que significan estos partidos. En la nueva realidad política, lo local va a nutrir de manera definitiva a lo nacional: una gran cantidad de proyectos locales podrán dar vida a un mismo proyecto nacional con pluralidad, integración y un solo objetivo en común.

Un México desde lo local es posible, con visión de largo alcance y un respeto a la pluralidad con objetivos compartidos. Los municipios son la célula básica del sistema político mexicano y ahí está un semillero importante para nutrir al país de mejores liderazgos y una esencia de gobierno que fortalezca el desarrollo integral de México. Las comunidades deben integrarse plenamente a la dinámica nacional compartiendo sus experiencias exitosas de gobiernos y representación que cumple con el pueblo, porque convive de cerca con él.

El esquema vertical del partidismo en México ha quedado rezagado. Lo vivido después del 2018, nos impone una realidad donde es importante que los proyectos políticos contengan la esencia de la célula básica de la sociedad y del sistema de partidos: la familia y comunidad. Los partidos locales han transitado en muchos municipios del país con la bandera auténticamente ciudadana, su perfil de participación social es amplia y la forma de involucrarse en la problemática comunitaria es auténtica, aún relegados en esquemas ya obsoletos de legislación electoral, siguen rivalizando triunfos municipales que los mantienen en el escenario político. Mantener la esencia y ser contundentes al momento de mostrar sus objetivos, son dos pilares que sostendrán su escenario de participación electoral, son necesarios en muchos aspectos, pero relegados del contexto nacional en muchos sentidos.

Con independencia, líneas de comunicación nacional y un amplio sentido ciudadano, los partidos políticos locales en México, son cada vez más valorados y representan el escenario de participación política, en donde se incrusta también la construcción del país que necesitamos para vivir en plenitud y felicidad. A partir de ese 2018, se demostró que México se construye desde lo local.

Bien valdría reflexionar, si necesitamos proyectos nacionales que nos impongan valores y formas de actuar políticamente o si es mucho más importante construir proyectos municipales y locales que defina el pueblo participativo, para que desde lo local construyamos el proyecto nacional que el país necesita. Valiosos en lo social y político, los partidos locales serán la nueva plataforma sobre la cual se puede edificar un sistema político horizontal, comunitario y auténticamente nacionalista.

La vida política es cíclica y ha vuelto el tiempo de lo local, construir a México desde los cimientos es la forma de rendir homenaje a quienes han luchado por la democracia, los valores, el estado de derecho, la alternancia política, quienes luchan por la transformación del país se manifestarán brindando, desde su trinchera, mejoras para la comunidad en todos los sentidos. Un México desde lo local, es la nueva oportunidad para impulsar al país y a una generación que tenga mejores enfoques y mayores objetivos en este siglo XXI.

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