Tras el accidente del Tren de pasajeros en Ixtaltepec, UCIZONI revela años de advertencias ignoradas, materiales de mala calidad y el colapso del sistema IMSS Bienestar.
Lo ocurrido el pasado 28 de diciembre en la «Curva de la Herradura» no fue un accidente fortuito; fue la consecuencia inevitable de años de simulación, corrupción y desprecio por la seguridad de los pueblos indígenas.
Mientras el Gobierno Federal presume el Corredor Interoceánico como la joya de la corona del desarrollo, los fierros retorcidos en el tramo Nizanda-Chivela cuentan una historia distinta: la de un proyecto impuesto sobre los derechos de la gente.
La Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) ha alzado la voz con una denuncia demoledora: el descarrilamiento del tren de pasajeros es el resultado de obras de pésima calidad y una cadena de omisiones por parte de la Secretaría de Marina (SEMAR) y constructoras señaladas por irregularidades.
Advertencias ignoradas: Cinco años de denuncias
Desde 2019, UCIZONI documentó violaciones sistemáticas.
En febrero de 2022, tras un descarrilamiento en Palomares, la organización advirtió que el volumen de balasto era insuficiente y los materiales eran de baja calidad. Empresas como Grupo La Peninsular, Grupo Diamante y COMSA han sido señaladas por realizar trabajos mediocres que, tras las lluvias de 2024 y 2025, dejaron la Línea Z en un estado deplorable.
SEMAR y Guardia Nacional: Pasividad ante el dolor
Uno de los puntos más críticos de la denuncia es la actuación de las fuerzas federales. Mientras los comuneros binnizá de Chivela y cuerpos de bomberos se lanzaban al rescate de los heridos, los elementos de la SEMAR y la Guardia Nacional permanecieron pasivos, exhibiendo una alarmante falta de protocolos de emergencia.
«El desorden imperó en el rescate. La Marina se limitó a observar mientras el pueblo salvaba al pueblo», acusa el comunicado de Ucizoni.
El colapso del IMSS Bienestar: 8 horas de agonía
La tragedia también desnudó la precariedad del sistema de salud. De los 18 heridos trasladados al Hospital de Campo 37 en Matías Romero, 12 tuvieron que esperar más de 8 horas sin atención médica efectiva antes de ser referidos a Salina Cruz. La incapacidad del régimen «Bienestar» quedó expuesta ante una emergencia que rebasó sus limitadas capacidades.
Las demandas de UCIZONI: ¡Basta de simulación!
Ante este escenario, la organización exige:
Suspensión inmediata de operaciones del FIT hasta que se realice una auditoría externa de la calidad de las obras.
Investigación y castigo a funcionarios y empresarios de constructoras (incluyendo ABCD Arquitectura) por corrupción y violaciones laborales.
Transparencia total para los familiares de las víctimas ante el hermetismo de la SEMAR.
Construcción real de hospitales de segundo nivel en Matías Romero y Donají.
El Tren Interoceánico no puede seguir avanzando sobre la inseguridad de sus pasajeros, lo ocurrido en Ixtaltepec es el recordatorio de que las únicas víctimas de los megaproyectos impuestos son los habitantes de la zona.