Oaxaca, la capital nacional de la Violencia Política de Género

*La entidad encabeza lista negra del INE
Disruptivo Mx
Mientras el discurso oficial promueve la paridad, las cifras del Instituto Nacional Electoral (INE) cuentan una historia muy distinta y oscura, Oaxaca es el estado más peligroso de México para ejercer la política siendo mujer.
Con un corte al 10 de marzo de 2026, el Registro Nacional de Personas Sancionadas en Materia de Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género (RNPS) revela una realidad que debería avergonzar a la clase política local.
El estado de Oaxaca no solo lidera la tabla, sino que triplica las cifras de sus seguidores más cercanos.
«Oaxaca se consolida como el epicentro de la violencia política de género en México, concentrando casi el 30% de los registros nacionales de agresores sancionados por el INE», resalta el documento.
El «Top 5» de la Infamia: Oaxaca a la cabeza
De los 476 registros acumulados a nivel nacional desde septiembre de 2020, la distribución por estados deja claro dónde se concentra el comportamiento antidemocrático:
Oaxaca: 144 registros (Líder nacional absoluto)
Veracruz: 60 registros
Chiapas: 38 registros
Tabasco: 27 registros
Estado de México: 22 registros
Oaxaca concentra casi el 30% de toda la violencia política del país, en otras palabras, de cada 10 agresores sancionados en México, 3 son oaxaqueños.
Radiografía del Agresor: Hombres, reincidentes y sin «modo honesto de vivir»
El padrón del INE arroja datos escalofriantes sobre quiénes están detrás de estos ataques:
De las 432 personas inscritas, 354 son hombres y 78 son mujeres.
Cinismo sin límites: Existen 25 reincidentes. Destaca un caso insólito a nivel nacional de una persona que acumula 10 sanciones distintas sin que el sistema logre frenar su conducta.
Para 12 de estos agresores, la justicia electoral fue tajante: perdieron el «modo honesto de vivir», requisito indispensable para volver a postularse a un cargo de elección popular.
¿Justicia o Simulación?
A pesar de que Oaxaca cuenta con leyes de avanzada en materia de género, el sistema de usos y costumbres y la estructura patriarcal en los municipios siguen siendo el caldo de cultivo para la exclusión.
El Registro Nacional, administrado por el INE, funciona como un «buró de crédito» de la democracia, pero mientras las sanciones no impidan de facto el acceso al poder en todos los niveles, el primer lugar de Oaxaca seguirá siendo una mancha imborrable.
Actualmente, 383 inscripciones ya cumplieron su temporalidad y pasaron al registro histórico, pero la pregunta queda en el aire: ¿Han aprendido la lección o solo esperan a que expire su sanción para volver a las boletas?




