¿Namasté o «No me importa»?; el Zen de Raymundo Chagoya frente a una ciudad en ruinas

Disruptivo Mx | Carlos Hernández
Mientras la ciudadanía de Oaxaca de Juárez acaba de enviar un mensaje contundente de desaprobación en el proceso de Revocación de Mandato, parece que al Presidente Municipal, Raymundo Chagoya, eso no le importa y en cambio ha decidido que la solución a los problemas de la capital no está en la gestión, sino en la «paz interior».
Es admirable la flexibilidad física del edil, pero lo que Oaxaca necesita hoy es flexibilidad política y operativa para resolver las crisis que asfixian a las familias oaxaqueñas.

El contraste de la «paz» municipal:
- En la foto: Posturas de yoga y equilibrio.
- En la calle: Una ciudad sumergida en el caos administrativo y un comercio ambulante que ya devoró el primer cuadro.
- En la foto: Respiración profunda y serenidad.
- En la calle: El olor insoportable de la crisis de basura que no da tregua y baches que parecen cráteres en cada colonia.
- En la foto: Armonía con el entorno.
- En la calle: Una inseguridad desatada que tiene a los vecinos viviendo con el miedo constante.
Gobernar la capital del estado no es un retiro espiritual.

Presumir un estilo de vida de «bienestar» cuando los indicadores de desempeño están en números rojos no es solo una falta de tacto; es una ofensa a la inteligencia del electorado que ya le dio la espalda en las urnas.
La Revocación de Mandato no fue un ejercicio de meditación, fue un ultimátum para el vecino Ray Chagoya.
El Presidente Municipal por Morena debe entender que los problemas de Oaxaca no se van a «alinear» solos por decreto cósmico, sino con trabajo, presupuesto bien aplicado y presencia real en las calles, no en el tapete de yoga.
¿Menos asanas y más acciones? La ciudadanía ya habló, ahora falta que el Palacio Municipal escuche.




