La dignificación de los municipios, la base del desarrollo de México

Bersahín López
Los municipios son la célula básica del sistema político-administrativo de nuestro país, el espacio donde convergen de cerca tanto los problemas como las soluciones que aquejan a México. Valorados territorialmente, pero desestimados al momento de la asignación de recursos directos para solventar sus necesidades, el municipio históricamente ha navegado entre el olvido institucional y la gloria política de los discursos oficiales.
Desde la fundación del primer ayuntamiento en 1519 hasta los más de dos mil que existen hoy, las autoridades municipales y quienes en ellos habitan, a menudo se sienten insatisfechos por el desarrollo que se plantea desde el sistema presidencialista y centralizado. Siendo el componente más pequeño, pero de vital importancia para la unidad nacional, los municipios han sido desaprovechados como verdaderos motores para el desarrollo integral e integrador que favorezca el bienestar colectivo.
La importancia del municipio radica en su potencial de cohesión social, no solo en su extensión. En estos territorios se visibilizan y se pueden atender eficazmente los problemas más sentidos de la ciudadanía, evitando que escalen a conflictos de índole nacional. La solución a problemáticas de raíz social se encuentra en el ámbito local; atenderlas en este esquema es construir soluciones perdurables.
El desarrollo de la nación debe comenzar desde lo local, municipio por municipio, en una lógica de avanzar paso a paso hasta construir la totalidad de la República, por eso toma importancia el municipio en estos momentos de la vida nacional. La respuesta a los desafíos internos y externos está en lo local, en las entrañas de nuestras raíces. No hay federación sin municipios, ni país sin unidad; en síntesis, no hay México sin sus comunidades.
Los municipios pueden ser los catalizadores del desarrollo nacional en este momento histórico por los servicios básicos que proveen, el impulso al desarrollo social que generan y, crucialmente, la cercanía con la ciudadanía que fomenta la participación social y promueve la identidad cultural profunda.
El México del siglo XXI debe concebirse con un amplio criterio federalista y una convicción municipalista que atienda lo sensible y proyecte soluciones al país desde lo local. Con más de dos mil municipios, el reto es unificar un universo plural, pero en esa tarea reside la posibilidad de una auténtica cohesión nacional. Ver al municipio como un verdadero eje de desarrollo permitirá diseñar estrategias sólidas, dotando al crecimiento nacional de identidad, fortaleza y valores. Los municipios son la parte del país en donde se encuentran las enseñanzas más profundas de podemos alcanzar el desarrollo, pero sujetarnos de nuestra identidad, fortalecernos pero desde los valores, y practicar el federalismo con un amplio sentido nacionalista.
Retomar la sabiduría de las comunidades mexicanas ofrece la oportunidad de conocer esquemas distintos de interacción y solución de conflictos, lo cual debe ser la opción más viable de desarrollo social. La relevancia municipal no es solo presupuestal, sino primordialmente cultural y de identidad. Independientemente de su régimen (usos y costumbres o partidos), los municipios son la plataforma para impulsar el desarrollo, pues es en ellos donde viven nuestros familiares, donde nosotros nos desarrollamos y donde seguramente nuestros hijos tendrán un espacio de crecimiento familiar, por eso vale la pena atender a las comunidades del país. Esto no es un acto de justicia, sino representa la verdadera oportunidad de crecer de manera integral, buscando el bienestar colectivo.
El sentido municipalista del desarrollo nacional debe cambiar la perspectiva de cómo se combaten la pobreza y la marginación. Los nuevos esquemas de orientación presupuestal para atender problemáticas sensibles deben considerar al municipio como una verdadera plataforma de transformación para México. Con una visión integradora, los municipios del país sentirán que son parte fundamental de las soluciones.
Es imperativo que la Federación reconozca la necesidad de transformar su vínculo con el orden local. Esto requiere, propiciar la asignación de mayores recursos y otorgar una mayor libertad financiera a los ayuntamientos para que puedan ejercer su autonomía y responder a sus realidades. Solo estableciendo una comunicación directa, constante y respetuosa se podrán conocer las necesidades de primera mano, dejando de lado la visión que asfixia la capacidad de gestión municipal.
La identidad municipalista será el derrotero del siglo XXI en México, un concepto que debe ser impulsado para consolidar la unidad nacional y alcanzar un futuro más llevadero en un mundo tan complejo. Por eso, la dignificación de los municipios, como primer eslabón de la democracia, es la tarea fundamental. Enfocarnos en los ayuntamientos es una forma de preservar la herencia del pasado e impulsar el futuro con bases sólidas, recordemos que fortalecer los cimientos permite que las grandes construcciones persistan.
Desde el municipio más pequeño hasta el de mayor población o territorio, los municipios en México son una hoja de ruta que hoy debemos atender.
¿Coincidimos?



