LA PORTADAPOLÍTICA

Reproches y amagues en la sesión post Revocación 

Carlos Hernández | Disruptivo Mx 

El ambiente en el recinto legislativo era de todo menos ordinario. Tras el domingo de votaciones, los rostros en la bancada mayoritaria reflejaban una molestia contenida, mientras que en la oposición se afilaban las lenguas. 

Lo que debió ser un desahogo de asuntos generales se transformó en un juicio sumario de la jornada electoral.

El primer dardo: «Nos vemos en 2027»

La encargada de abrir fuego fue Alejandra García Morlán, diputada por Movimiento Ciudadano. 

Sin concesiones, la legisladora subió a la tribuna para denunciar lo que calificó como una jornada viciada. 

«Rellenaron urnas», soltó sin titubeos, acusando al aparato gubernamental de intentar inflar un respaldo que, según ella, se ha evaporado. 

Su cierre fue una sentencia que dejó un silencio gélido en el salón de sesiones: «Nos vemos en 2027». La advertencia electoral estaba lanzada.

El análisis del PRI: Una «Alerta Roja» para Palacio

Minutos después, el único diputado priista Javier Casique Zárate tomó el micrófono con un tono más analítico pero igualmente demoledor. 

Con los números en la mano, Casique señaló la grieta: «4 de cada 10 oaxaqueños están en contra de la continuidad». 

Para el legislador tricolor, esto no puede leerse como un triunfo. «No es un respaldo, es más bien una alerta roja», sentenció, instando al gobernador Salomón Jara a revisar con urgencia el actuar de sus funcionarios, cuyos resultados —dijo— distan mucho de lo que la ciudadanía exige.

«Si nos evaluaran, reprobamos», Naty Díaz

En un matiz casi surrealista, la diputada plural (ex panista) Natividad Díaz Jiménez aportó la nota de realismo político que sacudió la conciencia de sus pares. 

Reconoció la valentía del gobernador morenista al someterse al ejercicio de participación ciudadana, pero lanzó una verdad que dolió en todas las bancadas: «Estoy segura que si nosotros (los diputados) nos sometemos a una revocación de mandato, reprobamos». 

En tono conciliador calificó el proceso como democrático, pero su diagnóstico sobre la clase política fue una cubetada de agua fría.

Fuego interno, traiciones y rupturas en la Cuarta Transformación

En el recinto de San Raymundo Jalpan la temperatura subió a niveles máximos cuando María Francisca Antonio,  legisladora  de Morena tomó la palabra.

Lejos de defenderse solo de la oposición, habló del  fuego  «amigo» y de paso contra antiguos aliados.

Incluso llamó «traidores» a sus propios correligionarios que no operaron como se esperaba.

De igual forma  arremetió  contra sus “compañeros” del PT, acusándolos de haber jugado doble cara y de llamar a votar a favor de la revocación. 

La fractura de la coalición quedó expuesta ante la mirada atónita de los asistentes.

Para intentar poner orden al caos, Benjamín Viveros Montalvo, ex presidente de la JUCOPO, pidió «responsabilidad democrática». 

Con voz firme y casi a gritos  exigió respeto para los más de 900 mil ciudadanos que sí salieron a las urnas y para los más de 550 mil que quieren que siga Salomón Jara en la gubernatura de Oaxaca. 

Viveros no dejó pasar la oportunidad para el contraataque: criticó al PRI y a MC por cuestionar los resultados en Oaxaca cuando en los estados donde ellos gobiernan jamás han tenido la «osadía» de impulsar un ejercicio de democracia directa similar.

La sesión no podía terminar de forma discreta. 

En un último acto de protesta, la representante de  Movimiento Ciudadano (MC) levantó un cartel que capturó todas las miradas y cámaras.

 «La de Salomón no fue una revocación, fue fraude», se leía en letras grandes, acompañadas de los logotipos del PRI, Morena y Verde Ecologista, sugiriendo una alianza de intereses que enfureció al morenismo parlamentario.

La moneda de la gobernabilidad sigue en el aire, y el eco de la sesión de hoy resonará hasta el 2027.

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