Golpe de realidad para el morenismo en Oaxaca

*el ex diputado local por el PAN se cuela al top del ranking de alcaldes
Disruptivo Mx
Mientras los alcaldes del Partido del Trabajo (PT) asaltan los primeros sitios del ranking de Alcaldes de Oaxaca, el partido en el poder (Morena) comienza a pagar el costo del desgaste político – administrativo, toda vez que ni la marca ni el color bastan.
Y es que de acuerdo a un ejercicio efectuado por Demoscopia Digital, el primer lugar de aceptación lo ocupa Fernando Huerta Cerecedo, alcalde de Tuxtepec, con un sólido 56.3% de aprobación.
El ex diputado local por el Partido Acción Nacional (PAN) y ahora edil por el PT, lidera la tabla no solo por carisma, sino por consolidar a Tuxtepec como un bastión de gestión que sobrepasa la media estatal.
Sin embargo, le sigue muy de cerca en la percepción de los encuestados, Carlos Díaz Jiménez, presidente de Ejutla de Crespo, con un 54.9%, demostrando que municipios alejados de la capital están mejor evaluada que las grandes ciudades.
El electorado oaxaqueño está distinguiendo entre el «Humanismo Mexicano» a nivel federal y la capacidad resolutiva local.
Uno de los partidos y sus ediles, han logrado capitalizar el descontento o la lentitud de las administraciones morenistas, posicionándose como una alternativa «dentro de la misma coalición» pero con mayor eficacia percibida.
De igual forma, la lectura para Raymundo Chagoya (edil de Oaxaca de Juárez) es agridulce.
Toda vez que ubicarse en el séptimo sitio (con una aprobación que ronda el 46.2% según el desglose de datos), lo coloca en una zona de riesgo.
Lo cual constata que gobernar el municipio de Oaxaca de Juárez es un arma de doble filo, ya que la visibilidad es máxima, pero los problemas estructurales (basura, agua, seguridad) desgastan la imagen más rápido que en cualquier otro punto del estado.
Estar fuera del «Top 5» es una señal de alerta para su equipo de asesores y de gestión.
En los últimos sitios de la tabla de los municipios más relevantes se encuentran figuras importantes del morenismo en Oaxaca, quienes apenas rozan el 43% y 44%.
En estos casos, la percepción de inseguridad y la falta de obra pública de impacto parecen ser el ancla que los mantiene en el fondo de la tabla.
Por lo cual, según la empresa demoscópica, el resultado de enero 2026 es una bofetada de realidad para Morena en Oaxaca, ya que al parecer la «marea guinda» se está fragmentando en lo local, donde el ciudadano ya no vota por la sigla, sino por el bache tapado o la seguridad en su colonia.
Si Raymundo Chagoya Villanueva y los alcaldes morenistas no ajustan el timón, el partido rojo y amarillo llegará al proceso electoral intermedio no como un aliado sumiso, sino como el hermano mayor que da los resultados.




