Funcionario de Raymundo Chagoya protagoniza golpiza a meseros en bar del Centro Histórico

*La administración de Oaxaca capital vuelve al ojo del huracán tras la violenta agresión encabezada por uno de sus funcionarios contra trabajadores de un bar.
*Mientras Raymundo Chagoya exige «orden y legalidad» a los ciudadanos, sus propios colaboradores siembran el caos y la violencia.
Disruptivo Mx
La impunidad y la arrogancia parecen ser el sello distintivo de algunos servidores públicos en el municipio de Oaxaca de Juárez. En un acto que desborda prepotencia, un funcionario cercano al edil Raymundo Chagoya Villanueva fue captado protagonizando una violenta agresión en contra de meseros de un establecimiento ubicado en el corazón del Centro Histórico de la capital oaxaqueña.
Los hechos, registrados por cámaras de celular y testigos presenciales, muestran cómo el servidor público, lejos de comportarse con la dignidad que su cargo exige, utilizó la fuerza física y la intimidación contra trabajadores que solo cumplían con su labor.
La agresión no fue un incidente menor; fue una demostración de poder mal empleado. Mientras el Ayuntamiento citadino emite boletines diarios sobre el respeto a las normas de convivencia y la seguridad, sus «cuadros de confianza» demuestran en las calles que se sienten por encima de cualquier reglamento y del respeto básico a los derechos humanos.

La pregunta que hoy se hacen los ciudadanos es obligada: ¿Con qué calidad moral el gobierno de Raymundo Chagoya puede exigirle a la ciudadanía acatar la ley si sus propios funcionarios son los primeros en violentarla?
La administración pública no es una licencia para el atropello. Cuando un funcionario municipal agrede a un ciudadano —en este caso, a trabajadores del sector servicios— no solo comete un delito, sino que traiciona la confianza del pueblo y desmorona el discurso de «seguridad y bienestar» que tanto pregonan en redes sociales.
Hasta el momento, la postura de Raymundo Chagoya ha sido el silencio o la tibieza, lo que para muchos sectores de la sociedad civil se traduce como complicidad. El Centro Histórico, una zona de por sí golpeada por la inseguridad, no necesita «servidores públicos» que se conviertan en generadores de violencia.

La ciudadanía exige no solo una disculpa pública, sino la destitución inmediata y el inicio de los procesos legales correspondientes.
Si no hay castigo, el mensaje de la administración de Chagoya es claro: en Oaxaca de Juárez, el uniforme o el cargo es un escudo para la delincuencia.




