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El extravío de Erika Rodríguez en el TSJO

*Entre el espejismo nacional y el abandono de la justicia en Oaxaca

Remington | Disruptivo Mx

¿Hacia dónde va el Poder Judicial de Oaxaca?

Bajo la presidencia de la magistrada Erika Rodríguez, la respuesta parece no estar en las salas de justicia, sino en el departamento de marketing político.

Lo que debería ser una gestión enfocada en abatir el rezago judicial y garantizar la autonomía, se ha convertido en una pasarela de relaciones públicas que confunde el cargo con una campaña política personal.

¿Magistrada o candidata?; el error de la «madrugadora».

Es común ver en sus redes sociales el mismo guion: fotografías que intentan vender una falsa eficiencia por el simple hecho de «empezar el día temprano».

La magistrada presume su participación en reuniones de seguridad como si de una funcionaria del Ejecutivo se tratara.

Alguien debería recordarle a Rodríguez que ella no es secretaria de Seguridad ni jefa de policía.

Su función no es coordinar operativos ni perseguir delitos; su función constitucional es juzgar y vigilar que se aplique la ley.

Ese afán por mimetizarse con el gabinete de seguridad no solo es una pérdida de tiempo administrativo, sino que evidencia una ignorancia peligrosa sobre la división de poderes.

Un Poder Judicial que se sienta a la mesa del Ejecutivo para «planear» seguridad termina, inevitablemente, entregando la autonomía a cambio de una foto.

El síndrome de la «vitrina nacional»

Resulta incomprensible —y políticamente errático— que la presidenta del Tribunal Superior de Justicia apueste por el foco nacional.

¿Qué busca Erika Rodríguez?.

Oaxaca tiene una crisis de justicia real: juzgados sin insumos, personal saturado y una percepción de impunidad que asfixia a los ciudadanos.

Mientras la realidad local quema, Rodríguez prefiere las luces de la capital del país, buscando un reflector que no le sirve de nada a los oaxaqueños que esperan una sentencia.

Esa desconexión sugiere que la magistrada no ve al Tribunal como un fin para servir, sino como un trampolín para su próxima ambición.

Un Tribunal sin brújula y sin autonomía

La sana distancia entre poderes no es una sugerencia; es un pilar democrático.

Sin embargo, en la actual administración judicial, esa línea se ha borrado.

La sumisión visual y operativa ante otros poderes despoja al Tribunal de su esencia: ser el contrapeso necesario.

Si la estrategia de Erika Rodríguez es seguir publicando fotos de «buenos días» y reuniones ajenas a su competencia, el Poder Judicial seguirá navegando a la deriva.

Oaxaca no necesita una «influencer» jurídica ni una candidata en campaña permanente; necesita una Presidenta de Tribunal que sepa que su lugar está en los expedientes y en la reforma de un sistema que clama justicia, no en la búsqueda de aplausos nacionales.

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