El Atoyac, vive en San Lorenzo Cacaotepec

Flor Hernández
Las prácticas comunitarias colaborativas y responsables en el cuidado del medio ambiente, así como la puesta en marcha de ecotecnologías han permitido revivir el Río Atoyac en inmediaciones de San Lorenzo Cacaotepec.
Los pobladores de este municipio han encontrado la fórmula de equilibrio entre la naturaleza y el paso humano, a través de la implementación de una planta de tratamiento de aguas residuales basada en la naturaleza, filtros caseros y separación de basura.
Como si se tratase de un lugar lejano a la ciudad o fuera del cauce de este río dañado por las descargas de drenaje, la vida florece en el agua y la rivera. Los esfuerzos de la sociedad y las autoridades de este municipio enclavado en los Valles Centrales han permitido restablecer la biodiversidad.
Colibríes, mariposas, patos migratorios, tortugas, ranas, peces, árboles y un entorno que huele a vida, es el resultado de una década de restauración del río Atoyac, en su afluente San Lucas, que atraviesa esta localidad ubicada a solo 16 kilómetros de la capital.
Restablecer el ecosistema fue un objetivo que comenzó con acciones de separación de residuos sólidos, reciclaje, y, sobre todo, conciencia social.

Aunado a ello, la población recuperó, modernizó y reutilizó la antigua planta de tratamiento de aguas residuales –anteriormente incosteable por el uso desmedido de energía eléctrica–, que ahora funciona con soluciones basadas en la naturaleza y da servicio a unos siete mil habitantes.
*Agua limpia para vivir
El director de Ecología de esta localidad, Víctor Ortiz indica que la planta de tratamiento funciona por gravedad, y consta de: un canal de entrada del agua procedente del drenaje de la comunidad, que tiene como función separar las arenas.
Luego de ello, el agua ingresa a los biodigestores, cada uno de los cuales consta de seis cámaras, en las que se asientan las heces fecales, que son transformadas por bacterias. Posteriormente, el agua es canalizada a un filtro anaerobio de flujo ascendente -de arena y grava- para continuar con el proceso de limpieza, y después, llevada a pantanos artificiales rebosantes de plantas nativas del Río Atoyac (typha domingensis), las cuales contribuyen en la absorción de nutrientes.
Mientras realiza el recorrido con los cuatro trabajadores encargados del mantenimiento permanente de la planta, el biólogo de profesión y funcionario municipal, apunta que uno de los aportes fundamentales del proyecto es la implementación de humedales, que permiten la exposición del agua al sol, evaporación, así como la filtración paulatina y natural del agua tratada hacia el afluente San Lucas, que metros adelante se conecta con el río Atoyac.

“El humedal consta de dos partes: la laguna facultativa y la laguna de contención, en donde se permite el establecimiento de comunidades biológicas, pues ahí llegan a vivir macroinvertebrados acuáticos, larvas de diversos insectos acuáticos, de los cuales se alimentan aves, reptiles e inclusive anfibios”, explica.
En esta laguna, detalla, se han identificado al menos 25 especies de aves y tres parejas de sus depredadores, entre ellos, unos halcones que viven en esta zona porque tienen garantizado su alimento.
Metros adelante, el agua tratada continúa su proceso de infiltración, lento y de manera natural hasta que se incorpora al río San Lucas, el cual nace poblaciones arriba, como Jalapilla y San Felipe Tejalapam.
La planta de tratamiento se ha convertido en un alimento limpio para el río, pues inclusive en la temporada de estiaje, uno de los puntos en los que el agua nunca hizo falta, fue justo frente al humedal artificial.
Pero, además, esta agua ha servido para sofocar incendios, regar áreas verdes del municipio y reincorporarla a su ciclo, con la certeza de una mejor calidad.

*Asambleas comunitarias
La comunidad, regida a través de sistemas normativos internos, tiene como base de organización las asambleas comunitarias, esas reuniones en las que los habitantes de la población se congregan para hablar sobre problemáticas comunes y en las que se toman decisiones conjuntas.
Esta estrategia deliberativa ha sido fundamental para tomar en sus manos el futuro inmediato en materia de ecología.
En la primera asamblea, recuerda el director de Ecología municipal, se aprobó la separación de basura; luego, el reglamento de uso correcto del drenaje, que implicó el tratamiento de aguas jabonosas o aguas grises desde casa, con la instalación de filtros basados en arena, grava y carbón activado.
*Proyecto Conahcyt
La buena práctica ambiental en este municipio le ha permitido obtener premios en este rubro, así como financiamiento para continuar con acciones de saneamiento del río, debido a que no existe un presupuesto etiquetado de inversión para que los ayuntamientos canalicen recursos a estos fines.
Víctor Ortiz resalta que en una suma de esfuerzos con el Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR)- Unidad Oaxaca, el municipio de San Lorenzo Cacaotepec colocó un proyecto ante el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt), para la construcción de un vermifiltro (también conocido como lombrifiltro).
“Será el primer sistema que utiliza esta tecnología ambiental en todo el país a gran escala”, se congratula.
En una década, la naturaleza ha recuperado su territorio, el río Atoyac aquí enfrenta problemas como la sustracción incontrolable de material pétreo, pero también, renace paulatinamente con el cuidado y responsabilidad ambiental de una comunidad que se ha cohesionado para transformar su futuro.




