*A casi tres años del anuncio, el nuevo tiradero aún no opera al 100%; Planta de biofertilizantes apenas lleva un 30% de avance
Staff | Disruptivo Mx
El Sistema Integral de Revalorización de Residuos Sólidos Urbanos (SIRRSU), construido en San Pedro Totolápam, ya recibe miles de toneladas de basura, pero uno de sus principales componentes, la planta de biofertilizantes, registra apenas 30% de avance.
Y es que a casi tres años de su anuncio oficial, el nuevo sistema para el manejo de residuos sólidos urbanos en Oaxaca avanza por etapas y todavía no opera al 100 por ciento de su capacidad proyectada.
El Sistema Integral de Revalorización de Residuos Sólidos Urbanos (SIRRSU), ubicado en la comunidad de San Pedro Totolápam, ya cuenta con una estación de transferencia y una celda de disposición final en funcionamiento.
Sin embargo, la planta de biofertilizantes, uno de los componentes considerados para reducir el volumen de residuos enviados a disposición final, presenta un avance de construcción de apenas 30 por ciento.
La situación mantiene la atención sobre el funcionamiento del nuevo sitio de disposición de residuos, particularmente entre poblaciones cercanas, donde existe incertidumbre por los posibles impactos ambientales que podría generar el manejo de grandes cantidades de basura mientras el proyecto no está concluido en su totalidad.
La preocupación también tiene como antecedente la experiencia del tiradero de Zaachila, que terminó cerrado después de la presión ejercida por habitantes de esa comunidad debido a los problemas asociados con el sitio de disposición de residuos.
Más de 220 mil toneladas de residuos
De acuerdo con los datos proporcionados por el organismo encargado de la gestión y manejo integral de los residuos sólidos urbanos y de manejo especial en Oaxaca, durante 2025 la celda del SIRRSU recibió 109 mil 599 toneladas de residuos.
En lo que va de 2026, hasta el corte considerado para este informe, se han acumulado otras 111 mil 96 toneladas.
En conjunto, representan 220 mil 695 toneladas de residuos urbanos recibidos en el nuevo sistema.
No obstante, el reto para el SIRRSU es completar los componentes previstos para que el sistema avance de una solución de disposición final hacia un esquema integral de separación, aprovechamiento y transformación de los residuos.
Planta de biofertilizantes, a 30%
Uno de los pendientes principales es la planta de biofertilizantes, que registra un avance de construcción del 30 por ciento y cuenta con 152.85 millones de pesos autorizados.
El proyecto contempla transformar los residuos orgánicos en mejoradores de suelo, mientras que las plantas de separación tienen como objetivo recuperar materiales para reincorporarlos a procesos productivos.
La lógica del sistema es reducir progresivamente el volumen de residuos que termina en la celda de disposición final mediante procesos de separación, recuperación y aprovechamiento.
Mientras esos componentes se concluyen, la celda continúa recibiendo los residuos generados por municipios de la Zona Metropolitana de Oaxaca e incluso de la Costa.
La experiencia de Zaachila pesa sobre el nuevo proyecto
El avance incompleto del SIRRSU ocurre además en un contexto marcado por el cierre del antiguo tiradero de Zaachila, cuya operación generó durante años conflictos y presión de habitantes de la zona hasta que el sitio dejó de funcionar.
Por ello, el funcionamiento del nuevo sistema en San Pedro Totolápam no sólo representa una alternativa para atender la disposición de residuos de la zona metropolitana; también enfrenta el desafío de evitar que se repita una problemática ambiental y social similar.
En las poblaciones vecinas existe incertidumbre respecto al impacto que puede tener la operación del sitio mientras la infraestructura proyectada no está terminada.
Hasta ahora, los datos disponibles confirman el volumen de residuos que ha ingresado a la celda y el avance de las obras, pero para determinar una eventual afectación ambiental sería necesario contar con mediciones y estudios técnicos de calidad del aire, agua, suelo y otros indicadores ambientales.
Así, casi tres años después del anuncio del SIRRSU, el proyecto ya recibe cientos de miles de toneladas de residuos, pero permanece en una etapa de desarrollo.
Para las comunidades cercanas, el desafío será conocer y vigilar que su operación cumpla con las condiciones ambientales necesarias para evitar que el nuevo sitio se convierta en un problema similar al que llevó al cierre del tiradero de Zaachila, toda vez que a la mitad del actual sexenio el proyecto sigue en desarrollo.













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